Ni derecha ni izquierda, lo que me apetezca

Carlos Ortén
La política siempre ha influido en nuestras vidas de una manera u otra, desde el cachondeo de los bares a disertaciones con más calado. Pero es ahora cuando observo que se ha llegado a un punto culminante, será por el confinamiento, será por la gestión, será, por qué no, por el miedo a morir y la duda sobre si tenemos o no la mejor sanidad del mundo, por no hablar de la falta de material sanitario.

Todo esto nos hace pensar mucho más en las cuestiones políticas y es en este momento es cuando observo una gran mayoría de radicalidad política dentro de la población, lo vemos en los chats del WhatsApp de familias, de amigos, han aumentado las discrepancias, incluso discusiones que se producen hasta un nivel fuera de lo normal, estos días hemos visto como en tele 5, en un programa de máxima audiencia, sálvame, se observa como el presentador en un arrebato decía que ese programa, su programa era de rojos y maricones, apaga y vámonos. Un seguimiento exacerbado a unas siglas al igual que los hooligans a sus clubs. Viva el Betis manque pierda, lo mismo que se apoya al partido político lo haga bien o lo haga mal.

En esto creo que hay una gran diferencia a la hora de tomar decisiones. No es lo mismo ser seguidor de un equipo, aunque pierda estás con él, que por ejemplo invertir en bolsa tu dinero, que te afecta directamente a tu patrimonio y, en definitiva, a tu vida y por mucho que te guste, por ejemplo Bankia, por decir uno, si empieza a caer en la bolsa y sigue cayendo, la gente vende antes de arruinarse, y te reservas tu dinero o lo inviertes en otro valor que tiempo atrás ni se te había pasado por la cabeza pero , al día de hoy, lo consideras más rentable para tus intereses.

Eso mismo pienso yo de la política, al igual que las inversiones de las que decide y se las juega cada uno, la política influye directamente en tu forma de vivir que puede coincidir o no con tu visión idílica de una sociedad. Me jacto de haber votado a una pluralidad de partidos, desde la izquierda a la derecha pasando por el centro en las diversas oportunidades, locales, autonómicas, generales y europeas.

¿Cuánta gente puede decir lo mismo que yo? ¿Cuánta gente vota al partido en vez de a sus principios? Hemos observado muchas veces que nos prometen una serie de cosas durante la campaña electoral y luego, saliendo ganadores, no las cumplen. Pero últimamente la cuestión llega a más, no es que no cumplan lo que prometen, que siempre podría tener la excusa de que no se ha podido hacer, sino que hacen lo contrario a lo prometido.

Quien no recuerda aquello de que la mayoría de los españoles no podría dormir con un gobierno de coalición con los comunistas. La verdad que yo no duermo bien pero el que lo dijo, duerme a pierna suelta, después de anunciarlo tanto en los medios de comunicación como en sede parlamentaria. Este señor en su último debate electoral, previo a las elecciones generales del 10 de noviembre, aseguró que “no es no y nunca es nunca” en referencia a que nunca pactaría con el separatismo.

Por no hablar de que somos el octavo país en el ranking de la OCDE en test, lo dijo, al día siguiente lo desmintió el presidente de la OCDE y, al día siguiente lo volvió a soltar nuestro presidente como si nada, la verdad que le envidio las tragaderas que tiene.

Muchos dirán que la cuestión es criticar al Gobierno. Yo critico a este Gobierno no por ser PSOE, sino por su gestión. Otros lo defienden, pero no por su gestión, sino por ser PSOE.

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